Contexto



El texto de Ortega que lleva por título El mito del hombre allende la técnica, corresponde a una conferencia impartida por el filósofo en las “Darmstadter Gesprach” de 1951, vertido del alemán al castellano, y publicado en el tomo IX de la Obras Completas1. Se trata de un texto tardío en la producción orteguiana, y por tanto, un texto en el que podemos encontrar los rasgos, podríamos decir, “definitorios” de su pensamiento.

El texto corresponde a la intervención de Ortega el 5 de Agosto de 1951, publicada originariamente en alemán con el título “Der Mythus des Menschen hinter der Technik”. Ortega coincidió en este coloquio con Martin Heidegger, quien pronunció una conferencia titulada “Bauen, Wohnen, Denken” (Construir, habitar, pensar).

1 Utilizaremos en principio la edición de Revista de Occidente, 1965, págs 617- 624.

Comentario



Crítica al reduccionismo cientifista. La vida humana desde la perspectiva filosófica

El texto arranca con una declaración aparentemente trivial, pero que guarda dentro de si una hondura filosófica de máximo interés1:

“No puedo llegar al coloquio auténtico, pues para ello me falta el lenguaje; lo que suena algo heideggeriano, porque quiero parecerme al gran Heidegger, que no gusta, como los otros hombres de detenerse solo en las cosas, sino sobre todo – y esto es muy peculiar en él – en las palabras”.

Un rasgo característico del quehacer filosófico debe consistir, según nuestro filósofo, en su afán de claridad, por tanto, en su carácter dialógico. De aquí la importancia del “coloquio”. Al mismo tiempo, de aquí la importancia del “lenguaje”.

Nos referimos a “cosas”, a lo real, al objeto, pero nos hallamos ya insertos en el lenguaje, radicados en él. La filosofía responde a su vocación metafísica en el afán de hablar de lo real. Pero este afán es inseparable de su condición de “logos”, de palabra. Pareciera que Ortega estuviera haciendo un guiño a eso que se ha dado en llamar el “giro lingüístico”, proveniente de una tradición filosófica tan lejana inicialmente a los planteamientos orteguianos, más cercanos al continente de la fenomenología. Para expresarlo en términos wittgenstenianos,
“los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”2.

Se trata de una consecuencia más del perspectivismo y del circunstancialismo orteguiano. ¿Pero cuál es la “cosa” de la que se va a hablar? La cosa, en el sentido de objeto, de realidad, es el hombre, la vida humana. La vida humana es antes que nada “acontecimiento”3:

Para los antiguos era el ser lo que se puede pensar, para los modernos lo que se puede hacer (física), para nosotros lo que se puede contar, acontecimiento”.

Ya desde ¿Qué es filosofía?, Unas lecciones de metafísica, viene Ortega delimitando las características de esa realidad radical que es la vida humana, mi vida, la vida de cada cual: quehacer, proyecto, vocación…Se trata, de un acontecimiento “interno”, sólo puede ser entendido, explicado, comprendido “desde dentro”, desde el “si mismo”. Construir una teoría sobre el hombre, una antropología filosófica debe tener en consideración estos dos aspectos: interno y externo. La perspectiva externa ha sido ampliamente desarrollada el estudio científico de lo humano, p ejemplo, la psicología conductista o behaviorista4.

Sin embargo, es la otra perspectiva la que no ha sido suficientemente explorada y es la que precisamente viene a complementar y corregir la perspectiva anterior: se trata de una perspectiva netamente filosófica (crítica de reduccionismo cientifista). Se trata precisamente de la perspectiva de la razón histórica. ¿Cómo dar cuenta de esa actividad humana que llamamos “técnica” desde la perspectiva de la razón histórica?

Fenomenología de la técnica

Hemos de partir de la consideración del hombre como ser técnico, como homo faber. Esto es constatable desde una perspectiva puramente “externa”, conductista, cientifista. Pero también desde una “perspectiva trascendental”, filosófica (fenomenológica, raciohistórica). En la afirmación “el hombre es técnico”, la perspectiva conductista pone el acento en el predicado pero deja en el aire el sentido de un ser técnico. La actividad técnica adquiere por lo pronto el significado de un ser que pretende la creación de un mundo nuevo que va desde lo relativo a lo útil (máquinas) hasta lo relativo a lo bello (cuadros, arquitectura).

El texto se centra en técnica entendida en sentido meramente instrumental, y no artístico. Ortega llega a decir que la cultura es hija del deporte no del trabajo. Sin embargo, señala Ortega “la ocupación técnica es la que absorbe la mayor parte del tiempo de la mayoría de la humanidad, al menos occidental y americana. (pág. 619). La tesis de fondo que defiende Ortega se va vislumbrando: ¿Cuál es el proyecto de humanidad que se ve favorecido por la técnica actual?.

Pero antes que eso una consideración de alcance metafísico, ontológico: la paradoja de un ser inmerso en la naturaleza, de un ser natural, que siente tal condición como “extraña”. La vida humana no puede explicarse en términos puramente conductistas, porque partiríamos de la consideración de una homogeneidad entre el hombre y la naturaleza. No hablamos de adaptación al medio (darwinismo) sino de adaptación del medio al sujeto. Desde el esquema darvinista, conductista lo real viene determinado por lo posible. La vida humana supone la realidad de lo imposible, la potencia, la posibilidad. Como pensar lo humano sin caer en la mallas del dualismo ontológico, o del monismo materialista. En relación con esto es posible afirmar:

“Hemos ido a caer en las más profundas honduras de la filosofía, sin habérnoslo propuesto, porque tal vez el enigma más profundo de la filosofía se encuentre tras la relación entre posibilidad y realidad, como nos ha enseñado el inmortal Leibniz” (pag. 620).

Este es el tema metafísico de fondo de la filosofía orteguiana: la transición de lo posible a lo real, de la necesidad a la libertad. En España invertebrada aparece planteado en el capítulo que lleva por sugerente titulo la magia del deber ser: el transito entre realidad-posibilidad-idealidad.

“Sólo debe ser lo que puede ser, y sólo puede ser lo que se mueve dentro de las condiciones de lo que es”. 5

También en el Prólogo para alemanes6

“El sentido de la vida no es, pues, otro que aceptar cada cual su inexorable circunstancia y, al aceptarla, convertirla en una creación nuestra. El hombre es el ser condenado a traducir necesidad en libertad”.

La razón pura (físico-matemática) da cuenta de lo real en tanto que posibilidad y necesidad, pero no en tanto que libertad e imposibilidad. Lo que Ortega denomina la razón histórica, razón narrativa, biográfica, amplia el horizonte de la comprensión de lo humano y se sitúa en la interioridad.

Ensimismamiento e imaginación

Comienza la segunda parte de la conferencia con una declaración de imprevisión, de añadido arriesgado. Se trata de una narración, de un mito sobre el origen del hombre y el sentido de la técnica. La enfermedad contraída por el hombre y que lo saca del ámbito de la pura animalidad consiste en el descubrimiento de su interioridad, del sí mismo, de la intimidad. La capacidad de ensimismamiento da lugar a la fantasía, a la memoria, a la locura. El primer dilema o encrucijada de lo humano se debate entre los proyectos instintivos y los proyectos fantásticos. Esto nos conduce a la elección, a la selección. El hombre como animal elector, animal elegans. El término estético elegante significa pues capacidad de elegir bien. La raíz pues del conocimiento humano la hallamos en la necesidad de elegir. La racionalidad humana descansa en la necesidad de la acción, de la praxis, pero de buena praxis. La imposibilidad de la anulación de la capacidad de elegir, de la libertad ya constituye un primer imperativo moral. Acercamiento a los planteamientos existencialistas de Sartre: estamos condenados a ser libres. El acto moral viene definido por el grado de libertad con que es realizado. En Ortega encontramos algo más: inteligencia significa capacidad de elegir bien, de hacer una buena elección. No vale cualquier acción. ¿Qué entiende Ortega por libertad? La libertad es una tarea permanente ligada a la posibilidad de realización de un proyecto de vida propio, y aquí hemos de adentrarnos de nuevo en el mito. Lo que somos, tanto a nivel individual como colectivo, tiene que ver con una narración, con una historia. Recordemos que somos “acontecimiento”, por tanto, hemos de descubrir y construir el sentido de ese acontecimiento en la acción y realización de proyectos, personales y colectivos.

El pensar es esencialmente fantasía, dice Ortega, la historia universal no es más que la concreción de la fantasía, la fantasía hecha realidad, la transición de lo fantástico a lo real. La historia universal se nutre de la fuerza desiderativa del ser humano. De ahí proviene su radical insatisfacción, y su felicidad truncada. La búsqueda de la inalcanzable felicidad da lugar a la técnica, como instrumento para la creación de un mundo nuevo.

¿Cuál es el problema de la técnica para la vida humana? En primer lugar, habrá que dirimir cómo afecta la técnica a la libertad humana, nuestra capacidad de elegir. En segundo lugar, en que medida favorece la realización de un determinado proyecto de humanidad que anula la posibilidad de realización de otros proyectos humanos (diversidad cultural).

[posibles itinerarios textuales:
  • Anejo: En torno al coloquio de Darmstadt, 1951
  • Heidegger, M., Construir, habitar, pensar
  • Meditación de la técnica
  • La rebelión de las masas
  • La Atlántidas (“El sentido histórico”) ]



1 El mito del hombre allende la técnica, O.C., RdO., 1965, pág. 617.
2 Wittgenstein, L., Tractatus-Logico-philosophicus, Alianza, 1985, parágrafo 5.6, pág. 163
3 Epílogo, 1943
4 Behaviorismo .
De behaviour = comportamiento.
//Término// que designa la //doctrina// que restringe la //Psicología// al estudio del comportamiento o de las reacciones. Se inspira en el //pragmatismo// de //Juan Dewey// y tiene como autores principales a //Thorndike//, //Watson// y //Skinner//, entre otros. También recibe el nombre de conductismo.
El behaviorismo interpreta las //conductas// espontáneas o reflexivas como comportamientos que pueden ser explicados en //términos// de estímulo-respuesta.
Existen dos posicionamientos behavioristas, el behaviorismo radical y el behaviorismo lógico. El behaviorismo radical (Skinner, Watson) sostiene que toda explicación psicológica legaliforme, en cuanto no existen las //causas// mentales, derivaría de las //relaciones// entre estímulos y respuestas. El behaviorismo lógico, cuyo máximo representante es //Gilberto Ryle//, defiende la concepción semántica de los términos mentales, los cuales expresan disposiciones conductuales. Uno de los rasgos importantes de éste es que su intención es convertir la //filosofía// en una //ciencia//. (http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Behaviorismo)

5 EI, III, 487.
6 Prólogo para alemanes” en Ortega y Gasset, J., El tema de nuestro tiempo, Técnos, 2002, Edición de Domingo Hdez. Sánchez. Pp. 245.